Por: Robert E. Romero L.
12 Ene, 2022 - 11:47 am

Lo que ocurrió en Barinas realmente es que no hubo «derrota ni victoria», lo que pasó, es que el régimen sacó provecho de otro momento para venderse como lo que no representa ni es, «un sistema democrático».

Cómplice Jaque Mate

Este tipo de maniobra de cálculo político en una tiranía, sólo tiene viabilidad con la participación necesaria de complicidad de factores que le otorguen carácter de «legitimidad política» al hecho, en este caso, la “unidad política”, es decir, los partidos políticos del sistema, lo que algunos llaman o reconocen como «oposición», esa que solo es parte del régimen cumpliendo su rol para estos escenarios.

Doble jugada en Barinas, estos hechos se anuncian como la antesala necesaria para la discusión y planteamiento nacional del revocatorio contra Maduro, como parte de la agenda planificada por los partidos tradicionales y que desde el 8 de enero ya está siendo postulada por algunos de sus actores, como por ejemplo lo ha hecho César Pérez Vivas, a través de su cuenta de Twitter.

Cogobierno con la supuesta oposición

Para que dicho planteamiento tenga mayor peso en sentido lógico dentro de la sociedad venezolana y para la comunidad internacional, era necesario entregarle algún espacio de cogobierno de carácter simbólico a los partidos de supuesta oposición y que más símbolo que Barinas, donde nació el sociópata de Hugo Chávez.

El resultado real detrás de cada elección en tiranía para Venezuela, es menos Libertad y menos Democracia Real.

Siempre que el ejecutivo de la tiranía comparte el poder con los partidos tradicionales, blinda la alianza que tienen, lo que los que legitima como “oposición” y elimina la periferia política al sistema del régimen, donde hace vida una oposición real, difícil de ver para quien sólo observa dentro de la caja (sistema político de la tiranía).

En la actualidad, es conocido que el estado Barinas es centro de aparcamiento o guarida del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y en consecuencia, una ruta importante de narcotráfico entre los carteles de Colombia y el régimen de Venezuela, por eso, bajo ningún concepto el régimen podría perder el control de ese estado, sólo debía ubicar la forma que en apariencia lo hiciera ver así y un personaje que garantice que el “gobierno regional” no ponga en juego los negocios reales que sostienen a la narco tiranía venezolana.

Esta realidad exige que el cierre de la maniobra deba ser de precisión quirúrgica y así fue. El que hayan entregado a Sergio Garrido el cargo, es parte del elemento distractor para evitar que se entienda una parte fundamental de lo ocurrido. Garrido es un ungido del real adjudicado del régimen y garante de la maniobra, Freddy Superlano, el del escándalo con ”prepagos y licor” en Colombia y nada más y nada menos, que el firmante de la carta de buena conducta para Alex Saab desde la Asamblea Nacional, es decir, es lógico pensar que Barinas realmente ahora lo gobierna Saab como garantía de enlace con los negocios entre carteles.

Artículo de opinión: Robert Romero @RoberttRromero.