Recuerden, es mejor no padecer la enfermedad para evitar también las complicaciones que se pueden padecer en el post-viral

Por: Saúl Villasmil
15 Ago, 2022 - 10:43 am

Dos años han transcurrido desde que comenzó la pandemia y muchas enseñanzas hemos tenido. El primer virus aislado, llamado SARVS-CoV-2, es “tipo silvestre”. El cual ha sufrido cambios, es decir, diferentes mutaciones en su carga genética; originando las variantes que hemos ido conociendo a lo largo de esta pandemia.

Para comprender más sobre esto,

tenemos que cuando se menciona la palabra linaje se refiere a un grupo de variantes del virus SARS-CoV-2 que permanecen rigurosamente relacionadas con el ancestro común del cual derivan. Por otro lado, se habla de una variante cuando el material genético del virus presenta una o más mutaciones que las diferencian de otras variantes. Y, por último, cuando se dice que tenemos un recombinante se refiere a una variante que se crea por la combinación del material genético de dos variantes diferentes.

La diferencia entre el virus “tipo silvestre” y las variantes puede evidenciarse de diferentes formas; entre ellas la rapidez con que se pueden propagar, lo mucho que pueden enfermar a los que la padecen. La eficacia de las vacunas en contra de ellas y observar si el sistema inmune aun logra reconocer al virus cuando se ha tenido la enfermedad anteriormente.

La alta capacidad de mutación de este virus,

le puede proporcionar ventajas sobre otros linajes y le puede conferir en un futuro más transmisibilidad; que cause una enfermedad más grave o también que logre evadir el sistema inmune.

Una de las variantes, la mencionada como Ómicron, ha sido, entre otras cosas, muy trasmisible. Pero, por el contrario de la Delta, ataca principalmente las vías respiratorias superiores y, además, gracias a las vacunas; se ha evitado el aumento tanto de hospitalizaciones como la utilización de la unidad de terapia intensiva; esta variante fue la responsable de la oleada de COVID-19 vivida en enero del 2022.

De esta variante Ómicron se desprenden subvariantes conocidas como BA.2, BA.4 y actualmente la BA.5 entre otras; que tienen la capacidad de reinfectar llevando a un aumento considerable de los casos y aunque cause menos daño a los pulmones todo dependerá del sistema inmune del paciente; del esquema de vacunación y las patologías de base que se tengan.

Algo importante de destacar

son los signos y síntomas que produce particularmente la variante BA.5. Aunque en principio los síntomas se parezcan más a los de un refriado común, es importante ante la presencia de frebricula, dolor y resequedad de garganta persistente realizarse una prueba de descarte con los profesionales de la salud capacitados (Bioanalistas, Bioquímicos) en cada país; para evitar la propagación del virus.

La rinorrea (secreción y congestión nasal), cefalea (dolor de cabeza); astenia (cansancio), dolor en el cuerpo y fatiga (cansancio, falta de energía y motivación); estornudos y tos siguen siendo los síntomas clásicos de la infección. Un síntoma que se ha acentuado con las subvariantes de la Ómicron es la “sudoración nocturna”; que son sudores muy intensos que ocurren durante el sueño y que incluso llegan a mojar las sabanas y los pijamas (ropa de dormir). Haciendo que las personas que los padecen se despierten y se perturbe el descanso.

Otra de los cambios que se han visto, es el tiempo de incubación del virus, ahora solo tres días transcurren desde el momento del contagio hasta la aparición de los primeros síntomas y; cinco días en los que se es altamente contagioso.

Tratamiento:

La sugerencia para el tratamiento sigue siendo sintomático, pero de mano del galeno. Evitar la automedicación es primordial, pues cualquier complicación del paciente debe tener la asesoría del médico tratante. Los antibióticos NO se recomiendan en COVID-19; por el contrario, deben evitarse. Debido a que ellos NO están hechos para eliminar virus, sino bacterias.

La vacunación, el uso del tapabocas; lavado constante de las manos, el distanciamiento social y evitar sitios cerrados con aglomeración de personas. Es decir, las medidas de bioseguridad siguen más vigentes que nunca, pues, han demostrado que son las principales barreras para evitar el contagio.

Recuerden, es mejor no padecer la enfermedad para evitar también las complicaciones que se pueden padecer en el post-viral. Para conocer de este y otros temas visita mis redes sociales @Licbiomol.

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