Por: Robert E. Romero L.
10 Oct, 2021 - 10:23 am 0

Sabes lo sometida psicológicamente que está una sociedad, cuando ésta vive en una tiranía y agradece con satisfacción a sus captores, que estos limpian e iluminan una plaza, parque o vialidad pública.

Las tácticas de control reflexivo son infinitas, pero todas tienen el mismo objetivo, afectar al individuo logrando hacer daño en su capacidad cognitiva, así lograr en ellos una «reacción colectiva controlada».

Un plan prediseñado

Todo esto, se desarrolla bajo hipótesis ya prediseñadas, es decir, tienen una maqueta de posibles reacciones ante cualquier situación y sus formas de tratamiento contra la sociedad, así garantizan mantener a la sociedad dentro de los límites de reacción permitidos.

Esto es posible solo con el tiempo, es un proceso u operación psicológica de mediano plazo, logran distorsionar la percepción mental de las personas de tal forma, que estas no logran diferenciar entre hacerse daño o defenderse, entre lo bueno y lo malo, entre aceptar y rechazar (solo por nombrar algunos efectos más visibles).

Lograda la distorsión, es el momento justo cuando quienes la ejecutan saben que los tienen, es decir, saben que ya controlan las reacciones y reflexiones de la sociedad. Ejemplo “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”, “esto no es una democracia, por eso voto para recuperarla”, dos ejemplos de frases de contenido de meta mensajes claves en Venezuela de las tácticas de control reflexivo.

Normalizar lo inaceptable

Cuando la obediencia y el agradecimiento a lo inaceptable es normalizado y además se convierte en un supuesto “reconocimiento a la realidad”, en ese momento, se configura el totalitarismo político, cuando ya no es solo la fuerza de coerción la que ejercen para someter con éxito a la sociedad, sino, la sutil propaganda que al final domina la voluntad de una sociedad básicamente «amaestrada» a la medida de sus «amos».

Localicemos este método dentro del país, el caso de Carabobo es un buen ejemplo, un bandido como lo es uno de los captores del país que se hace llamar «gobernador», el impresentable de Rafael Lacava. Este sujeto representa todos los antivalores del sistema decadente, personificado en su conducta rastrera y rampante de un adulador por poder y de un manipulador de sociedades, perfecto perfil de cualquier sociópata.

A este anormal le explicaron que, al poner bombillos en el alumbrado público, pintar plazas para permitir que haya carritos de comida que distraiga a la sociedad y recoger la basura, serviría para controlar la reflexiones de los habitantes de una ciudad subreal, haciéndoles creer que «todo está mejor y seguirá mejorando».

Vandalismo refinado

De igual manera y en otras esferas pasa lo mismo, esos autodeterminados «empresarios», quienes bajo el criterio de odor pecuniae quantumlibet (olor a buen dinero sin importar como), que no es más que una forma de vandalismo refinado detrás de trajes y reuniones en sitios que alguna vez representaron a un estado industrial de manera proba de cara al libre mercado y competencia.

A diferencia de hoy, estos solo están viendo a quien conocen que tenga una ubicación cercana de una “Wirlpool o General Electric”, que les permita acceder a una porción del lavado de dólares que por estado de necesidad la tiranía permite y que estos sujetos de alguna manera se convencieron de que esa es una forma “decente” de hacer dinero, a la cual llaman «oportunidad», son aquellos que tienen valores positivos solo por decoración social.

Carabobo: Un caso evidente

En la actualidad, Carabobo es el microcosmos más evidente de como el régimen chavista ha avanzado y consolidado el poder en el país, la violencia física y la amenaza de muerte es un hecho latente y tangible sin duda alguna, así como perder la libertad por pensar distinto, sin embargo, todo esto se oculta detrás de cada video y sonrisa macabra del nefasto delincuente de quinta Carabobo y detrás de cada puesta en escena que junto a la falsa oposición se convalida.

Nadie les pide a los venezolanos dentro del país que no vivan, que no sonrían, que no se sientan bien si así lo desean y sienten, solo, se les recuerda que viven en la más férrea tiranía del siglo XXI de la región y que esta se esfuerza por hacer que se distraigan en lo que sea, para evitar que se concentren desde adentro en lo que realmente importa, ser libres y acabar con la tiranía socialista que mantiene secuestrado al país, desobedecer al sistema y romper con el ciclo de control reflexivo es un trabajo fundamental.

¡ Libertad o Nada !

Robert Romero @roberttromero