Fue trasladado hasta la cárcel de Fénix, en el estado Lara

Por: Brian Figueroa
5 Jul, 2022 - 3:28 pm

Este domingo fue capturado nuevamente Emery Jesús Hernández, un violador en serie que operaba en varias zonas de Caracas.

Estaba recluido en la sede del Cicpc en El Rosal, pero se fugó el pasado 24 de junio.

Tras conocerse su fuga también se conoció su historial: una gran cantidad de casos de abusos sexuales a mujeres que lo coronan como el violador con más trayectoria de Venezuela.

A Emery lo agarraron de nuevo en El Paraíso, al oeste de Caracas. Su recaptura fue anunciada como una victoria por los cuerpos de seguridad debido a la gran cantidad de casos que lleva encima.

El periodista Samuel Clemente, del diario 2001, dibujó el perfil del hombre que ostenta el posible récord de más abusos sexuales en Caracas.

Infancia y andanzas

Emery Jesús Hernández Tovar nació el 19 de diciembre de 1989. Vivió su infancia en Santa Teresa del Tuy, estado Miranda.

Sus padres quisieron darle la mejor educación primaria y secundaria, todo en planteles privados,

Clemente reseña que Hernández cometió su primera violación a los 18 años. En esa ocasión no fue denunciado formalmente pero ahora que se sabe su caso se suma a la lista de fechorías.

En el año 2012 abusó de tres niñas pequeñas en los Valles del Tuy. Aquí sí fue denunciado formalmente ante las autoridades. Sin embargo, al ser sus sobrinas, el caso no trascendió al quedar todo como una suposición.

Pasó el tiempo y Emery se alistó en un cuerpo policial. Esto le dio nueva dimensiones a sus ansias de abuso sexual.

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No sólo abusaba de mujeres, también de su poder.

Tras ser admitido en el cuerpo policial, los abusos de Emery se multiplicaron por centenas. Los cometía gracias a su poder como autoridad, a su carisma al hacerse pasar por alguien amable y social.

Sus víctimas coinciden en que es conversador, tranquilo, agradable para charlar y que no hacia sospechar jamás de sus bajos deseos.

Su modus operandi

Emery cazaba a sus víctimas al sur-oeste de la capital. Sus zonas de acción eran sectores y parroquias como Caricuao, Antímano, El Paraíso, La Yaguara, Carapita, Las Adjuntas y hasta El Junquito.

Seleccionaba a sus víctimas de acuerdo a sus condiciones de vivienda. Siempre eran mujeres que vivían solas, en casas pequeñas y en veredas de sectores populares de las zonas mencionadas.

Las perseguía sin que ellas se dieran cuenta.

Aunque siempre planeaba sus asaltos, también se dejó llevar por sus impulsos y cometía los abusos sin premeditación.

Luego de seleccionar a sus víctimas llegaba a los sectores. Se estacionaba fuera de la casa y ponía de excusa una avería en la moto.

Llegaba a la casa de la víctima y les pedía un cuchillo o un destornillador para arreglar la falla. Mientras, pedía un vaso con agua, conversaba y evaluaba la situación con cuidado.

Emery, tras ganarse la confianza, y fingiendo irse, al llegar a la puerta dejaba salir su verdadera personalidad. Se volteaba bruscamente, desenfundaba su arma y sometía a las mujeres.

Las amenazaba con matarlas si gritaban o intentaban huir de él. Tras cometer el abuso, se iba de la casa sin dejar rastro.

La mayoría de las víctimas callaron

Muchas de las mujeres abusadas callaron lo ocurrido por miedo a ser perseguidas por Emery. Muchas de ellas eran perseguidas por el abusador mientras hacia su ronda a bordo de su motocicleta de funcionario.

Una de ellas detalló que Emery la abordó en la calle, la amenazó con la pistola y la obligó a subirse con él. La llevó hasta un espacio escondido en el distribuidor La Araña y ahí intentó violarla.

Pero la joven logró huir y llegar hasta la autopista, donde dos militares la ayudaron. Cuando fueron a cerciorarse en el sitio, Emery ya había huido.

Los abusos y el mismo patrón

Luego de que el Cicpc recolectara las denuncias con el mismo patrón comenzaron a investigar. Concluyeron que estaban ante un violador serial.

Tras las pesquisas dieron con él, siendo recluido en la sede del órgano policial en El Rosal. Al ser abordado por los especialistas afirmó que todos los encuentros fueron consensuados.

Sin embargo, quedó detenido. Su historia tomó otro giro al fugarse del calabozo el pasado 24 de junio. El fiscal general de la república fue quien comunicó a Emery lo buscaban por ser violador.

Fue capturado el pasado 3 de julio en El Paraíso. Mientras circulaba por la zona, un comisión de efectivos militares lo avistó como hombre sospechoso y, al revisar sus datos en el Siipol, descubrieron que era Emery Hernández.

Su traslado a la sede policial y a tribunales estuvo abarrotado de policías para evitar cualquier nueva fuga. Fue trasladado hasta la cárcel de Fénix, en el estado Lara.

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