De acuerdo con estadísticas sanitarias mundiales de 2021, la inversión de Venezuela en salud, respecto a su PIB era de tan solo 1,4 %

Por: Rafael Arias
18 Sep, 2022 - 2:24 pm

Venezuela comenzó a experimentar mejoras puntuales en lo que respecta a sus indicadores económicos al salir oficialmente de la hiperinflación durante el primer trimestre del año 2022. Sin embargo, las condiciones generales de los servicios de salud públicos distan de ese proceso de recuperación incipiente que se intenta publicitar como un logro desde el régimen de Nicolás Maduro. 

De acuerdo con estadísticas sanitarias mundiales de 2021, la inversión de Venezuela en salud; respecto a su producto interno bruto era de tan solo 1,4 %. Esto la cataloga como una de las más bajas del mundo al igual que la per cápita. 

Cortesía / El Diario

La opacidad en cuanto a la inversión de salud ha sido una constante en los años del chavismo-madurismo.

Con las constantes denuncias de la situación hospitalaria en lo que va de 2022, queda en evidencia que el Estado no ha tenido en sus prioridades la mejora de la infraestructura hospitalaria y la situación sanitaria del país.

Ante esa realidad, el médico y presidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría -capítulo Aragua-, Alejandro Crespo; explicó a Cima News 360 que la radiografía del sistema sanitario venezolano continúa siendo ejemplo de fragilidad. Aunado a la poca importancia que manifiesta el Estado en cuanto a su atención y mantenimiento.

“Acá no hay una verdadera recuperación en el área de salud. Venezuela de todo su gasto público es el que menos destina recursos al área de la salud. Eso está ocurriendo en medio de una pandemia que afectó los sistemas de salud en todo el mundo”.

Crespo recordó que no han cesado los cortes eléctricos que también afectan los centros de salud. Al igual que con otros servicios básicos como el suministro de agua, tal y como refleja la encuesta nacional de hospitales.

En esa misma encuesta se refleja que más del 65 % del gasto en salud en Venezuela proviene del bolsillo de cada uno de los venezolanos.

Es decir, que de forma particular se cancelan exámenes de laboratorio, tomografía y cualquier estudio de imagen ante la ausencia de equipos entre otras carencias”, señaló Castro.

El médico pediatra afirmó que la pandemia ha hecho más estragos, debido a que los pocos recursos que habían deben destinarse no sólo a enfermedades crónicas; o a neumonías, diarreas y accidentes de tránsito, sino que ahora se deben dividir, lo que precariza aún más las condiciones.

Resurgimiento de enfermedades controladas

Sostuvo que esa situación ya venía ocurriendo incluso mucho antes de la pandemia, pero no se ha trabajado en los mecanismos para evitar mayores problemas a la ciudadanía.

“Estamos viendo el reaparecimiento incluso de la fiebre amarilla, que en 2021 tuvimos 13 casos, de acuerdo con el reporte epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”. 

Destacó que si bien no existe reporte oficial, las sociedades científicas sí están haciendo su trabajo y han alertado sobre el aumento alarmante de casos de VPH, cáncer de cuello uterino; y cáncer de pene en los hombres. “Todo ello es prevenible con la vacuna del VPH, que si bien está aprobada para su uso en el país no se aplica en los establecimientos públicos de salud”, dijo Crespo.

Precaria inversión en salud

El especialista señaló que actualmente la nación tiene las coberturas más bajas de vacunación en los últimos 30 años. Reconoció que todo el continente disminuyó sus coberturas de vacunación por la pandemia, pero en el caso venezolano que ya venía experimentando bajas; la situación trae mayores consecuencias negativas.

“En definitiva, tenemos un sistema de salud muy frágil, donde el Estado venezolano abandonó su responsabilidad en salud. En 2020, que es lo último reportado, el Estado venezolano solo pagó el 25 % de las vacunas. Eso es en este milenio la inversión más baja. En el pasado nuestro país invertía entre el 36 y 50 millones de dólares en vacunas, invirtió alrededor de 10 millones en 2020, siendo la última estadística que tenemos al respecto”.

Consideró que la decisión de quienes dirigen el Estado venezolano es no financiar la salud preventiva ni curativa de los venezolanos. 

Insistió que es evidente el rezago en las reivindicaciones del personal de salud, ya que son los peor pagados del continente en el sector público. 

De acuerdo a Crespo, la migración de especialistas en diversas áreas es alta al punto que más del 55 % en los últimos cinco años se han ido del país.

Sistema deteriorado y en emergencia

El médico y exministro de la salud, Félix Oletta, aseguró que Venezuela es catalogada hoy como uno de los países con más debilidad en su sistema de salud para atender una situación de emergencia.

Se refirió a un estudio del Centro Johns Hopkins para la Salud Humanitaria donde se hizo una evaluación de la situación sanitaria del país en el año 2019; donde Venezuela estaba en la posición 176 de 190 países. Al repetirse el estudio dos años después, la capacidad de respuesta del país hacia una emergencia de salud se había deteriorado aún más; cayendo siete puestos.

El estudio hizo énfasis en aspectos como vigilancia epidemiológica, organización, cumplimiento de pautas y normas; así como poder evaluar las acciones de respuesta. Venezuela es el país de América con peor respuesta, lo que profundiza las debilidades existentes.

“Eso tiene una justificación, unas causas, que están determinadas por la situación de crisis humanitaria compleja; donde el país tiene por lo menos cinco o seis años transitando. Y donde no hay básicamente información o estadísticas oficiales donde se puedan establecer comparaciones. No hay esa disponibilidad”.

“Secreto de Estado”

Oletta dijo que la fuente oficial de las publicaciones relativas al comportamiento de las enfermedades tropicales o endémicas arbitrariamente cerró la información. Anteriormente, se podía disponer de forma semanal cualquier tipo de información epidemiológica y eso cambió desde el año 2008.

“Es muy difícil hacer un debido seguimiento, y nos vemos en la tarea de usar fuentes alternas. En ocasiones accedemos a la información que el gobierno tardíamente ofrece a los organismos internaciones de salud y usar los indicadores de salud”.

La mortalidad infantil, la mortalidad materna, la incidencia de enfermedades como la malaria o las enfermedades tropicales como el dengue; todos esos datos dejaron de ser fácilmente accesibles desde 2016.

“De ahí en adelante se ha manejado la información epidemiológica como si fuese un secreto de Estado”.

El gobierno de Nicolás Maduro tiene que ofrecer información a organismos como Naciones Unidad (ONU), a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a la Organización Panamericana de la Salud (OPS); y es por ello que tardíamente se conocen algunos indicadores.

“Nos hemos enterado que la mortalidad materna está muy elevada en el orden de 150 muertes por cada 100 mil nacidos vivos registrados. Esa es una cifra muy elevada. Casi tres veces más de lo que había hace 25 años atrás. En el caso de la mortalidad infantil también hay un retroceso importante. Alrededor de 25 muertes de cada mil”, informó Oletta a Cima News 360.

Por su parte, con respecto a la malaria Venezuela explicó que el país tenía el 2 % de los casos registrados anualmente, pero en los últimos años está en el tope de los países con incidencia de la enfermedad en el continente.

“Ya antes de la pandemia los hospitales estaban en una situación precaria. Ahora, con el covid-19 todas las inversiones que se han hecho -y no se sabe cuanto- están dirigidas al control de la pandemia. No hay información oficial del gasto en salud o cuánto se ha invertido de forma extraordinaria para el covid. Además, desde hace seis años no hay memoria y cuenta donde el Ministerio de Salud justifique cómo se invierten los recursos; así como la cantidad de bolívares que se utilizan del presupuesto nacional para invertir en salud”.

¿Qué pasa con la vigilancia epidemiológica?

El doctor Oletta insistió que existe una debilidad extraordinaria en lo que es la vigilancia epidemiológica. Destacó que estos datos son necesarios para atender los problemas, así como donde se tienen que hacer inversiones. 

“Si tienes un brote de influenza ¿cómo la vas a atender?; ¿qué hospitales centinela?; ¿Cómo vas a fortalecer las emergencias y las unidades de cuidados intensivos si circula un virus respiratorio diferente al covid? nada de eso se sabe”.

Al referirse al dengue dijo que las últimas informaciones oficiales (conocidas a través de la OPS) solamente recogen algunas semanas del año 2022 y ahí solo se reflejan escasamente 3199 casos. “El problema radica en que muy pocos casos son confirmados por pruebas de laboratorio. Los casos se pueden confundir con otras enfermedades febriles, y en efecto es posible la confusión”.

Cortesía / Infobae

Agregó que en el pasado, con el dengue, se sabían indicadores entomológicos con los que se podía saber el número de casas con casos positivos. Se investigaban el número de depósitos de agua en las casas de todo el país.  Se podían sacar los indicadores aédicos, y con esos datos diseñar las campañas de control de vectores.

Vacunación contra enfermedades inmuno prevenibles

El especialista manifestó que enfermedades como polio, sarampión, rubéola, parotiditis, difteria reaparecieron en Venezuela porque se abandonaron los programas de vacunación. 

Según los reportes, la difteria reapareció en el país en 2016 y en 2017 el sarampión.

Asimismo, la OPS indicó que Venezuela ocupa los últimos lugares en la cobertura de inmunización contra el sarampión y difteria en el continente.

“En Venezuela desde hace cinco años no se cancela lo que se debe de vacunas compradas al sistema de fondo rotatorio de vacunas de la OPS. La deuda hace dos años sumaba 11 millones de dólares. Tampoco pagaba la pertenencia de Venezuela al sistema OPS”.

Venezuela empezó a depender de donaciones de otros países en esta materia para el control de todas estas enfermedades. Las donaciones se procesan a través de Unicef y la OPS.

“Vamos a cumplir 5 años sin vacunación de rotavirus que es la causa número uno de diarrea en menores de un año, y que contribuye a la mortalidad de esa población”.

Tuberculosis, VIH, malaria

Los datos del informe mundial de malaria revelan que la inversión de Venezuela para esos casos es la más baja del mundo. Según Oletta, alrededor de 0,3 dólares por caso. 

“Organizaciones como el fondo mundial de malaria, tuberculosis y VIH-Sida se dan cuenta del problema y Venezuela se convierte en receptor de fondos de donación de esta organización. Estos fondos por el orden de los 19 millones de dólares se van a aplicar entre 2022 y 2023, sin que el Estado venezolano haga algún aporte”.

En el caso de VIH-Sida son cuatro años que los grupos de defensores de las ONG reclaman la ausencia de tratamientos en algunos estados y la dependencia de las donaciones de organismos internacionales.

Denunció que para la tuberculosis no existe la capacidad de diagnóstico con técnicas modernas basadas en pruebas moleculares para hacer el diagnóstico. Incluso, no se cuenta con personal calificado que se ocupe de los programas y que puedan hacer la atención de los casos que se están presentando cada vez con mayor frecuencia. 

“Mientras haya hambre, la tuberculosis es la sombra de la miseria. Si usted tiene un país con hambre, mal alimentado, a pesar de la burbuja, el número de personas con tuberculosis aumenta. Si usted tiene un sistema de salud, débil, frágil, insuficiente; y que no hace diagnóstico, la tuberculosis se acompaña de complicaciones más graves y de muerte”, alertó.

Sin relevo

La Universidad de Oriente dejó de tener alumnos para el curso de epidemiología hace seis años.

Por su parte, Instituto de Altos Estudios Arnoldo Gabaldón, institución encargada de formar y capacitar profesionales confirma la ausencia de generación de relevo desde hace seis años. Y cerca de la mitad de los estados del país no tenía epidemiólogos graduados.

“Estamos hablando del recurso humano calificado migra. Por lo tanto, hay una debilidad muy grande del recurso humano calificado, para dirigir los problemas en salud pública del país”, finalizó Oletta.

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