Por: Román Ferro Rojo
10 Sep, 2021 - 6:07 pm

El mundo ha asistido impávido al retiro de las tropas norteamericanas de Afganistán. Tras eso comenzó la tragedia de ese pueblo protagonizando una de las más importantes evacuaciones desde Saigón luego de una vergonzosa retirada de los Estados Unidos.

Después de este suceso la mayoría de los gobiernos europeos tras una solicitud del presidente de los Estados Unidos Joe Biden, se apresuraron a establecer un puente aéreo para evacuar y dar asilo al mayor número posible de personas, principalmente a aquellos que ejercían de colaboradores de las distintas embajadas y fuerzas de ocupación…

Eso culminó el 30 de agosto

Mientras al otro lado del mundo la tragedia venezolana continúa… tragedia producto no de un conflicto armado, no de una catástrofe natural, a causa de las inclemencias del clima, no a consecuencia de una pandemia ni cosa que se le parezca; ¡NO!

Venezuela una tragedia ignorada 

Esta tragedia tiene casi la misma edad que el conflicto Afgano con los Estados Unidos tras la humillante derrota de los rusos, esta tragedia tiene ya más de 20 años y es producto no sólo del intento fallido de una ideología trasnochada y de la mano además de uno de los peores y más genocida  régimen comunista: El régimen castrista cubano.

Ese fue sólo el comienzo, a este drama se le sumó uno de los mayores saqueos de recursos a un país y la persecución de disidentes con encarcelamientos y torturas.

La implementación del Socialismo del Siglo XXI llevó a Venezuela de ser un país en vías de desarrollo con una clase media en auge a convertirse en el país más pobre solo tras incluso de países como  Haití; contando hoy con la mayor inflación del mundo

Esta situación económica producto de la corrupción y despilfarro de recursos acabó con el poder adquisitivo del venezolano, su calidad de vida, empobreciendo y destruyendo el mayor legado de la democracia: la clase media. Protagonizando además la expansión de la franja de pobreza crítica.

Hoy son 6MM de venezolanos regados por el mundo

Todo lo señalado originó una de las mayores (sino la mayor) diáspora conocida mundialmente. Son ya más de 6MM de venezolanos fuera del país huyendo del régimen,  en procura de una mejor calidad de vida y un futuro para todos. Con sus esfuerzos además contribuyen a mantener a quienes se quedaron (los más mayores) y por qué no también a dinamizar la golpeada economía con el envío de remesas que hoy constituyen el más importante ingreso de divisas al país.

6MM de emigrantes de pronto se dice fácil… pero resulta que es más del 20% de la población país, que en sí misma tiene el tamaño del total de habitantes de muchos países.

La diáspora tiene varios tiempos, primero salieron los profesionales (recurso humano valioso para el desarrollo y recuperación del país), luego la clase media trabajadora y por último el pueblo mismo que decidió marcharse caminando a Colombia, Estados Unidos, Brasil, Ecuador y por otros medios terrestres a países como Chile y Argentina. Otros pocos a Europa especialmente a España

Muchos de quienes huyeron del régimen hoy tienen la condición de retornados, residentes, refugiados pero la mayoría ilegales que en algunos casos viven en las calles, durmiendo en parques y los que se podrían considerar como “privilegiados” viven o sobreviven en campos de refugiados.

El mundo voltea la cara

Lo triste del drama venezolano es que muchos países parecieran o no quieren conocer esta realidad. La situación de nuestros hermanos venezolanos es desconocida por buena parte del mundo que hoy solo se asombra por la crisis afgana.

La tragedia venezolana es sólo una parte del discurso político de muchos países que hipócritamente hacen uso de él pero miran hacia otro lado coqueteando y reconociendo al régimen

Mientras tanto en casa unos “autoexilados” regresan al país para unirse a otros políticos otrora abstencionistas y se preparan para participar en unas elecciones sin garantías este próximo 21N.

La casta política opositora olvida hoy que la lucha por alcanzar elecciones libres trajo muertos y perseguidos, muchos consideran eso como una traición.

Por ahora el show continúa y las voluntades y dignidad de los que se pliegan al régimen continúa cotizando a la baja y su precio es cada día es menor.